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Tarta guinnes para un licenciado

Hola, hola! ¡Cómo me gusta tener un ratito de paz y tranquilidad para sentarme aquí sin pensar en otras cosas...mmm...el día a día me llena las horas de rutina, mi rutina claro, pero para mi es la que hago así que aunque termine pronto de trabajar mantengo ocupada casi toda la tarde entre unas cosas y otras, y cuando termino de cenar ya no me apetece sentarme a escribir o simplemente pensar un poco...no soy capaz! Lo bueno que tiene estar de puente sin irte de casa, es que amortizo mucho el día, si me levanto temprano claro, jejje, pero es que estos días lo he hecho y pensaba hacerlo simplemente por eso, por aprovechar el día y hacer cositas que nunca me dispongo a hacer. 

Aún así no conseguiría poner al día el blog de recetas ya hechas a menos que me pusiera a hacer una maratón bloguera y me sentase aquí horas y horas a encargarme de todas las recetas pendientes, jajja, creo que mejor iremos poco a poco ;)

La tarta que os traigo hoy es un clásico, tarta de cerveza guinness, en realidad no sé si es un clásico en el país de la Guinness -Irlanda- ya que cuando estuve allí mi familia irlandesa nunca me ofreció Guinness Cake :( pero bueno, tampoco es que deslumbrasen por su gracia culinaria, más bien les estuve mostrando para qué servía todo lo que tenían en su inmensa cocina, ¡qué lástima! Pero bueno, en la blogosfera es un clásico, y yo hace tiempo que tenía muchas ganitas de hacerla. Como sabéis no solemos comer mucho dulce a no ser que tengamos algún motivo. Además mi compi es más de chucherías saladas que dulces, así que la golosa soy yo y sufro que no veas! En cuanto tengo la menor ocasión me intento ocupar del postre. Aquí la ocasión no podía ser mejor que un pequeño homenaje a mi cuñado que se ha licenciado!!! ¿No me digáis que no es un buen motivo? De momento lo celebramos porque ahora lo tiene chungo con el mercado laboral, jajaja, qué no "cuñao"!!! Tú piensa como el google "voy a tener suerte" jajaja :P




Bueno va, vamos con la receta que mi familia andorrana tiene que ir haciendo prácticas con la tarta para celebrar mi santo :D (Peter, ánimo, ya verás qué rica está!!!)








Tarta de cerveza negra guinness

Ingredientes:

Para el bizcocho:


  • 250 g. de cerveza negra Guinness
  • 250 g. de mantequilla sin sal
  • 75 g. de cacao puro en polvo (personalmente no me gusta el sabor que deja el cacao valor en los bizcochos y demás, así que para esta tarta no lo volveré a usar)
  • 400 g. de azúcar
  • 140 ml de buttermilk (si no tenéis podéis usar 140 ml de leche con dos cucharaditas de vinagre blanco. Lo dejáis reposar 15 minutos y ya)
  • 2 huevos a temperatura ambiente
  • 1 cucharadita de vainilla líquida
  • 250 g. de harina de repostería
  • 2 cdta. de bicarbonato
  • 1/2 cdta. de levadura

Para el frosting:



  • 300 g. queso tipo philadelphia.
  • 150 g. de azúcar glasé.
  • 360 g. de nata líquida para montar 

Modo de preparación:  


Yo ya lo tenía los ingredientes pesaditos y preparados, así que en este punto encendí el horno...calentando motores a 180º...
En un cazo ponemos la cerveza a calentar, que no hierva. Una vez esté calentita vamos añadiendo la mantequilla y movemos. Una vez la mantequilla esté derretida apartamos del fuego. Reservar.
En un bol ponemos los ingredientes secos -harina, cacao, azúcar y bicarbonato- y los unimos bien

En otro bol, ponemos los huevos, el buttermilk y la esencia de vainilla; mezclamos con una batidora, o barillas hasta obtener una mezcla uniforme. 

Añadimos la cerveza  + mantequilla a la mezcla anterior (la mezcla húmeda), y batimos hasta obtener de nuevo una mezcla integrada.

Ahora juntaremos ambas mezclas, la seca y la húmeda con unas barillas. Batimos con alegría, o lo que es lo mismo con energía!, hasta obtener una mezcla sin grumos. 

Preparamos el molde que vayamos a usar (yo usé uno de 18 porque no tenía otro, pero el ideal es de 23 cm diámetro, si no siempre puedes hacer unas magdalenas como yo hice), incorporamos la mezcla preparada y metemos en el horno unos 45 minutos o hasta que pinchemos y salga limpio el pinchito. 

Una vez lo tengamos preparado ya lo podemos sacar del horno y lo dejamos enfriar en una rejilla. 

Ahora prepararemos el frosting. Mezclamos el queso con el azúcar hasta integrarlo bien. 

Montamos la nata un poco y la agregamos a la mezcla del queso.

Unimos con movimientos envolventes para que no se nos baje mucho. Esta crema es la que colocaremos por encima de la tarta ya fría, para que parezca una auténtica cerveza guinness :D












A nosotros nos gustó mucho y creo que repetiré alguna vez...casi seguro!
Para aquellos que pedíais la receta, espero vuestras tartas guinness en el muro del facebook, eh? Ya estoy deseando ver las vuestras!!!

Ah! La fuente de la receta es muchos blogs ya que entre todos hice uno, en el bizcocho hay gente que usa buttermilk y otros nata, yo me decanté por el buttermilk. Lo mismo sucede con la cantidad de azúcar del frosting, yo lo hice suave de azúcar, siempre podéis poner más para una mayor consistencia, pero vaya, yo paso, así estaba más que bueno, y más que dulce...

Venga animaros y me contáis vuestras guinnes experience! ;)

¡Besitos! ¡Hasta la próxima!




 

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Crónica de una escapada al Rif

Hola! Antes de que llegase el mes de septiembre tenía varias entradas en mente (no preparadas) para que no se me pasase el verano sin publicarlas ya que todas ellas eran muy de temporada estival. Entre unas cosas y otras se me quedaron las entradas en el tintero y encima nos fuimos de viaje sin despedirnos. Perdonar, pero los preparativos para el viaje fueron...mmmm... complicados...dejémoslo en eso...jajja. Hemos estado en Marruecos, en la zona del Rif.

Ahora esas entradas ya no vienen a colación, aunque tengo que poner sí o sí el helado de vainilla cookies porque fue un espectáculo, qué rico estaba! Con esa vainilla made in Madagascar, mmm, delicious! Gracias Sants y Tim! :D

Lo bueno de todo esto es que al sentirme "un poquito culpable" voy a intentar convenceros de que en realidad necesitábamos las vacaciones con unas cuantas fotos del viaje. Después del viaje hemos tenido la vuelta al cole en la que hemos puesto la casa un poco en orden para comenzar el nuevo curso, jeje, viaje a Ikea incluido, uuffff. Así que podéis imaginar que entre mueble y mueble no he entrado a deleitarme mucho en la cocina, vamos a lo justo y necesario. A ver si conseguimos ponernos al sitio y que vuelva el orden a nuestras vidas.

Continuando con el viaje -que sinceramente lo prefiero, jeje- iba a empezar contándoos la llegada a Marruecos. Al cruzar la frontera nos acogió la familia de un amigo con el respectivo té con menta y unas pastas. Luego más tarde la deliciosa cena que nos preparó Rashida y su familia: pinchitos morunos, pollo asado (el mejor que hemos comido, os lo prometo), ensaladas...y todo lo mejor! Qué hospitalidad, muchas gracias!!! (De la cena no tengo fotos...sorry)

Os lo muestro:

Castillejos - Fnidek-.
El desayuno de Rashida y un pequeño paseo por el mercado para acompañarla a comprar. Dejé de hacer fotos porque la gente se siente molesta, no les gusta mucho y me dio cosa dar la nota. 

 

 Desayuno de Rashida con sus crepes, queso moruno, manteca de vaca, dulces...



 Higos chumbos


  Pollos sabrosos 


  Aceitunas, riquísimas en Marruecos 


 Especias y condimentos


 Especias y condimentos


Chefchaouen.
Primera cena en Chefchaouen. Nuestro hotel, el acogedor y precioso Guernika, estaba situado en la Medina; situados allí y acabados de llegar, pecamos un poco de turistas, claro! Pero la cena del primer día me supo a gloria, ñamiii, vaya pastila!. En realidad, las cenas que hemos tomado en Dar El Munir por precios taaan razonables fueron más que sabrosas y agradables. El sitio nos fue recomendado por gente del lugar; lo cocinaban todo muy rico, estaba limpio y el trato fue muy agradable. 
Otro día, unos amigos (muchas gracias majos!!!) nos llevaron a comer fuera de la Medina a un sitio donde van los campesinos y esto sí que fue otra cosa, platos muy de mesa de casa increíblemente buenos. (No hice fotos jeje)



 Pastila rica rica
  

Pastila rica rica  
(me quedé con  ganas de ver a la cocinera y hacer una con ella! Seguro que vuelvo y no perderé la ocasión)
  

Pinchos de solomillo más que ricos, con patatas fritas de verdad
Los mejores pinchos del mundo mundial 


Akchour
El corazón del Rif. Nagib, nuestro guía marroquí, nos llevó a comer al río. Compramos unas chuletas, pan y nos fuimos hacia el río...

 
Costillas de cordero con pan típico (a mi el color que tenía esta carne me dejó atónita, buenísima!)

 
Tahines en el río

Tahines en el río. 
Le pedí si podía hacer una foto a los tahines y se puso en el otro lado para salir él también, qué majo! Si lo hubieseis visto como cortaba los troncos de leña...para flipar! 
También nos dejó una parrilla para hacernos las chuletas ahí mismo :D ¡Gracias amigo!



La cascada, en uno de los extremos de la excursión


Lo que rodea la cascada...es un sitio cerrado por las montañas, muy bonito!
 

Chiringuito en la cascada elaborado con lo que hay allí mismo

El puente de dios, en el otro extremo de la excursión


Chefchaouen, la Medina.  


Tintes de colores


Los limones en conserva, ¡los tengo que preparar!
Allí se toman como aperitivo, entre otros muchos usos...


 Las preciosas calles de la Medina pintaditas de azul para repeler los mosquitos
 

Horno de leña. 
Aquí la gente lleva sus masas para que le hagan el pan y van pasando a recogerlo más tarde


 Las preciosas calles de la Medina

 
Oued Laou. La playa
Éste es un lugar típico donde va la gente a comer pescado y es también muy típico comer sardinas. Nagib nos quería llevar a un lugar que él conocía, pero estaba cerrado y fuimos a otro sitio. Allí pedimos lo que había: ensalada marroquí, sardinas y pan. El menú para 3 personas nos salió a un precio irrisorio. El día antes, planeando la excursión les dije que a mi lo de las sardinas no me hacía mucha ilusión, pero Nagib me dijo: "Mañana me dirás si sigues pensando lo mismo". Bien, ¡¡¡¡me encantarooon!!!! Estaban riquísimas, jugosísimas, tremendas....y hubiese podido zampar unas pocas más XD



 Este era el menú del bar: ensalada marroquí, pan y sardinas


Parte de las 2 parrilas de sardinas que tomamos

 

Chefchaouen.



 Merienda en el hotel con napolitanas caseras, -se olvidaron del chocolateeee, tenía una pizquita :(-
té con menta, café con leche (ambas cosas muy ricas por allí) y una trotamundos retro


  Desde los lavaderos se puede andar un poco y encontrar hornos de leña en la montaña donde una señora está haciendo unos panes terriblemente ricos


Dulces típicos recién hechos, esta chica vendía unas cosas...mmm...ñamiiii



Bueno, espero haber subsanado un poco la no despedida :P
A mi lo que me ha sucedido es que se me han despertado las papilas gustativas de ver la pastilla. Creo que debería ser un próximo reto personal. Qué buena estabaaa!!!!


¡Espero que os haya gustado!  Nosotros repetiremos...
¡Hasta la próxima, besos y abrazos!





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Timbal de berenjenas, tomate y queso

Hola! ¿Qué tal lleváis el verano? Espero que sea más llevadero que por estas tierras valencianas, donde de los 40 grados no hemos bajado casi en una semana, uffff, no se puede vivir, esto es un infierno! (Nunca mejor dicho…jejeje). Aunque parece que estamos de vacaciones, no lo estamos, lo que sucede es todo lo contrario, estamos trabajando!! y la verdad, cuando terminamos de trabajar no apetece mucho sentarse a escribir un ratito más, pero bueno, cocinar sí hemos cocinado, y qué cositas tan ricas!!!

Esta entrada iba a ser de diferentes “huevos rellenos”, pero como las dos últimas fueron de rellenos vamos a cambiar de tercio. Hemos preparado un plato de temporada riquísimo, sencillo y apetecible con estos calores. Nosotros ya lo hemos tomado dos noches para la cena; nos hacemos un plato grande y lo compartimos como buenos hermanos ;)

Este plato lo vi en la revista cocina fácil, aunque lo hemos variado un poco y adaptado a nuestro gusto. También le hemos añadido huevo para que la cena sea de lo más completa.


Todos los ingredientes usados, a excepción de los quesos, son del campo de mi papi -y de sus gallinas- por lo que, podéis imaginar que el placer de tomarlo fue aun mayor  :D


  Preciosas fotos tomadas con el móvil...por despistada, una vez más...



Pues venga, ¡vamos al lío!



Timbal de berenjenas, tomate y queso

Ingredientes

6 berenjenas medianas
4 tomates grandes
150 grs de queso de cabra
100 grs de parmesano rallado
10-12 hojas grandes de albahaca verde
3 – 4 cdas de olivada (o tapenade)
Orégano
Aceite de oliva Ecoartesanos
Sal
Huevos -de corral-
Aceite de trufa blanca


Vamos a prepararlo

Las berenjenas:

Las lavamos y cortamos en rodajas de ½ centímetro.
Mi padre toda la vida las ha puesto en agua antes de hacerlas, y no le hace falta ni la mitad de aceite que si lo haces sin pasarlas por el agua. De hecho, a mí nunca se me quedan aceitosas las berenjenas, como todo el mundo dice…así que probarlo y ya me contareis ;)
Bien, una vez remojadas podemos hacerlas de dos maneras diferentes: a la plancha, o bien al horno hasta que las tengamos doraditas. Nosotros el 1er día las hicimos a la plancha, pero la 2ª vez no me apetecía estar pendiente de ellas y las metí en el horno, que lo tenía que encender para los tomates. Así que, a gusto del consumidor.
A la plancha, las haremos con la sartén bien caliente y una pizca de sal en el fondo. Una vez las tenemos en la sartén les echamos dos gotitas de aceite a cada trocito de berenjena, ¡solo 2 gotitas!
En el horno, las esparcimos en una bandeja de horno con papel sulfurizado, les ponemos sal y las dos gotitas de aceite encima. El horno precalentado, claro, y a 200º.
Una vez las tenemos, las reservamos.

El tomate:

Lavamos, secamos y hacemos rodajas de ½ centímetro.
Las colocamos en una bandeja de horno con papel sulfurizado, las sazonamos con sal y orégano y las asamos durante 10 minutos con el horno a la temperatura indicada anteriormente.
Una vez tenemos las rodajas de tomate listas las reservamos.

Huevo escalfado:

Ponemos a hervir un cazo con agua.
Como nunca los he preparado con agua y vinagre me fui a mi método seguro, jejeje.
Para ello, cortamos un trozo de papel film cuadrado, que no se nos quede pequeño que sino será un desastre. Untamos de aceite de trufa, o tartufo, el trozo donde vamos a poner el huevo (esto es para que no se nos quede pegado el huevo), ponemos el huevo y cerramos.
Una vez hierva el agua lo metemos en el cazo unos 3 minutos.

*Tener en cuenta que el huevo es lo último que vamos a poner, así que cocerlo cuando ya tengáis preparado el plato.

Vamos a montar el plato:

Ahora vamos a hacer capas, si queréis usar aros de montaje, estupendo. Yo los tenía en casa, y como estábamos fuera lo hice un poco a pelo, pero me quedó muy bien ;)
En un plato grande untamos el centro con olivada y encima vamos poniendo berenjenas en círculo cubriendo todo el plato.
Encima pondremos rodajas de tomate.
Ahora hojas de albahaca haciendo un sol pero sin rellenar todo el espacio, si no sabría mucho a albahaca.
Seguidamente añadimos queso de cabra. Queso de cabra solo le puse a la primera capa.
Segunda capa: berenjenas, olivada, tomate, albahaca y parmesano.
Así sucesivamente hasta que os quedéis sin ingredientes.
Por último encima de todo ponemos el huevo escalfado.





Me encanta cuando sirves el plato con el huevo, te lo empiezas a cortar y ves como todos sus ingredientes se integran e impregnan con la yema del huevo…mmmm…qué delicia! :D

En definitiva, tenemos un plato de temporada, sano, rico y económico (bueno lo de económico si no fuese por el horno y los leñazos que nos están dando…a ver qué hacemos este invierno con el horno, la subida de la luz -una vez más- y el 21% del IVA…). En fin...








Espero que os guste ;)

Besitos y hasta la próxima :D

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Érase una vez... un tomate convertido en huevo

Hola!! Otro de los platos que se quedan en favoritos para el verano. Este tomate lo vi el año pasado en un blog que me chifla y me encanta y me vuelve loca: tomates verdes fritos, de Anna. En aquel entonces no recuerdo muy bien cómo sucedió pero sé que terminó la temporada de los tomates de mi papi y no tuve oportunidad de hacerlo. Desde entonces estaba en mi mente y tenía que buscar un buena ocasión para hacerlos y probarlos. Como todo en la vida, la ocasión llegó con un par de tomates la mar de ricos. En cuanto los vi mi mente solo visualizaba el tomate huevo, tomate huevo...qué cosa más bonita, por no hablar de lo buenooo!

Le había dicho a mi amado que le preparaba una cena sorpresa. Teníamos bastante verdura de la huerta, huevos de casa, así que me puse a rellenar cosas de unas maneras u otras :)
Uno de los platos fueron los calabacines que publiqué el otro día, muy ricos. El otro plato era este tomate huevo, que veremos a continuación, y también preparé unos huevos rellenos (próximamente en el blog). Nos lo pusimos todo en el centro para picar, pero en el caso del tomate huevo me parece un plato para quedar como un rey en una cena de amigos si lo sirves de primer plato, al igual que cualquiera de los otros, pero no sé a mi éste me ha parecido especial, además no es por presumir pero los tomates de mi señor padre están muy ricos, muy sabrosos, y carnosos...que lo tienen todo vaya. Ya lo he comentado alguna vez...pero cultiva unos que son como rosados y están especialmente bueno. Pues éstos son los que usé para rellenar con el huevo, una pasada!




Sin más dilación os cuento cómo los preparé siguiendo la receta de Anna (varían solo las cantidades). Os los recomiendo encarecidamente, aunque haya que encender el horno unos minutos, que ya sé que a "algunos" de vosotros no os gusta la idea ;) jeje


Tomate huevo

Ingredientes (para 2 tomates)


2 Tomates hermosos
2 Huevos
50 grs. Queso Parmesano
25 mantequilla
2 rebanadas de pan de pueblo (Anna usaba pan de molde, yo no tenía)
Una hojas de albahaca fresca
Sal


Vamos a prepararlos:

Pelamos los tomates con una puntilla fina.
Retiramos la parte de arriba y vaciamos el tomate reservado la pulpa.
La pulpa la dejamos en un colador para que suelte un poco de agua.
Rallamos el queso.
Mezclamos en un bol la pulpa del tomate, con la mantequilla y una parte del queso parmesano (el resto lo usaremos para gratinar).
Disponemos, en el molde/bandeja que vayamos a usar, las rebanadas de pan.




Untamos con la mezcla que hemos preparado las rebanadas de pan.
Ponemos el tomate encima de la rebanada de pan.
Colocamos un huevo dentro de cada tomate y salamos.


 Bueno, he aquí el accidente típico de cada receta: 
Tener cuidado de no poner exceso de clara de huevo, o vaciar mejor que yo los tomates...tuvo fácil arreglo pero vaya...

Cubrimos el huevo con el resto del queso parmesano (Anna le ponía mantequilla encima del huevo).




Meter en el horno precalentado a 180º, unos 10 minutos, ¡y ya tenemos nuestro tomate huevo listo para comer!

Como se me esparció la clara de huevo los saqué con una buena espátula de galletas y colando en cada plato, todo se arregla ;)
Como en casa tenemos muchas albahacas frescas también le puse albahaca ;)





Espero que os guste y que os atreváis a hacerlo, seguro que impresionáis a vuestros invitados, es una delicia!


Una muestra de los tomates rosaditos de papá:




Hasta la próxima, besos!






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A los ricos calabacines...rellenos...de gambas, jamón...y gratinados con parmesano

Hola, buenas tardes! De nuevo volvemos a la carga, ahora con platos más ligeros, frescos y súper veraniegos, todo un placer. Y es que esta temporada las huertas se colorean con un amplio abanico de colores bonito donde los haya, y esos aromas que desprenden….me encanta!!




Es la temporada que más nos gusta y nuestras cocinas suelen basarse en recetas elaboradas con los frutos que nos da la tierra, lo cual es absolutamente una pasada. Mi señor padre tiene el huerto llenito de cosas ricas: tomates, calabacines, pimientos, berenjenas, maíz, judías, sandías…ya recogió las patatas y cebollas… increíbles, por cierto. Pero hoy os quiero hablar de los calabacines, ya que en casa la plantación de calabacines siempre es inmensa (es muy productiva y mi padre no tiene medida, todo sea dicho). Tenemos siempre calabacines para dar y vender, y nunca encuentro cómo sacarles todo el provecho posible.




Los calabacines nos gustan, pero como os digo, mi padre hace taaantoooos que parece que deberían ser más protagonistas. Hacía días que le daba vueltas a los calabacines cuando nuestro vecino nos regaló un par de gigantes calabacines ecológicos y entonces ya sí que me planteé seriamente que tenía que hacer algo con ellos. Recordaba algunos rellenos del verano pasado y me fui a darme una vuelta por blogger a ver qué se contaba. Allí me encontré con la receta del blog rezetas de Carmen, que me dejó maravillada, totalmente apta para comer a diario. Había visto otras recetas que no me acababan de convencer porque eran un poco más pesadas y mi operación bikini perdura a lo largo del año, porque si no como dice El Comidista estaría como una vacaburra, jeje. 

Preparé los calabacines, y ya os digo que están deliciosos no, lo siguiente. Quedaron unos pocos que los tomé al día siguiente con un poco de pasta y, para mayor sorpresa, me gustaron más fríos que calientes, y con la pasta estaban deliciosos. Desde que los hice ya los he preparado dos veces, definitivamente creo que será un plato que repetiré durante el verano. 



Mi padre se va a poner la mar de contento cuando le pida más calabacines, al principio de la temporada todos le piden pero luego se cansan y el hombre llega a tener un superávit de cientos de calabacines. De todos modos él no tira nada porque allí tiene a sus amigas las gallinas que no hacen ascos :D

Los preparé casi como en el blog donde los vi, pero cambie algunas cosillas y el orden del sofrito, pero vaya, se pueden hacer de mil maneras y con lo que tengas en casa. Probar y ya me contareis ;)



Calabacines rellenos de gambas, jamón y…calabacín!



Ingredientes (para 4 personas)


2 Calabacines grandes

Gambas

Jamón serrano

1 Cebolla (de nuestro huerto urbano)
Orégano (cosecha propia)

Parmesano
Aceite de oliva virgen Ecoartesanos
Sal

Nota: con unos piñones debe quedar riquísimo…

Vamos a prepararlos:

Pelamos y cortamos los calabacines en trozos grandes. Los ponemos a hervir con agua y un poco de sal. Que queden enteritos, con hervirlos unos 5-7 minutos sobra.
Los vaciamos con ayuda de una cucharilla y reservamos la parte de dentro. Le saqué un poco la parte central para no tener tantas pepitas, ya que dan un sabor amargo.
Cortamos la cebolla en juliana y la sofreímos en un pequeño fondo de aceite de oliva. 


Picamos el jamón serrano y lo añadimos, así va soltando también su aceitillo.


Ahora añadimos la carne del calabacín que teníamos reservada. 



Es el momento de añadir las colas de gambas, que las corté por la mitad.



Añadimos un poco de orégano y un poco de sal.
Ahora rellenamos el trozos de calabacín con esta mezcla.


Tapamos la parte de arriba con un poco de parmesano rallado.



Calentamos el horno a 200º y metemos los calabacines hasta que estén doraditos, unos 10-15 minutos. 



Uuff, qué ricos están!

Estos fueron los primeros y se pusieron un poco morenos, pero estaban igual de ricos! ;)

Espero que os guste. Si alguien se anima a probarlos ya me contará qué tal :D

¡Hasta la próxima! Besos


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